martes, 22 de septiembre de 2026

El neoemperador en el púlpito de Naciones Unidas



Trump tiene el poder y la dimensión pública suficientes para convertirlo todo en un espectáculo.

Esta vez, desde un púlpito tan importante como debería ser el de las Naciones Unidas, ha amenazado con aniquilar a Irán, ha defendido el uso de la fuerza militar en Latinoamérica para proteger los intereses de Estados Unidos y ha asegurado que Cuba va a caer, lo que ha provocado que la delegación cubana abandonara el hemiciclo.

Además, con su particular «abrazo de oso», ha conseguido el juguete estratégico que buscaba: aumentar la presencia militar estadounidense en Groenlandia ante las narices de Europa.

A su vez, presume de actuar por la paz mientras defiende, entre otras cosas, su apoyo a Israel y su cruel actuación en Gaza y Cisjordania.

Y, por si fuera poco, rechaza cualquier intento internacional de regular lo que él prefiere llamar «superinteligencia artificial».

¿Qué más cartas marcadas se guarda el neoemperador en la manga?

Lástima. Qué buena oportunidad han tenido los dirigentes mundiales para hacerle el vacío  y demostrar que las Naciones Unidas y sus asambleas generales no tienen sentido sin ética.

Es como si, en un colegio, el día de la apertura del curso le diésemos el micrófono al más bruto del instituto para que pudiera humillarnos a todas y todos a su gusto.

Y luego nos preguntamos: ¿por qué está retrocediendo la democracia?

J.CVV El internacionalista convencido 


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