¿Cómo puede ser que la especulación tenga más poder que la ética, la justicia y los derechos humanos?
No has podido morir en tu casa. Intentaron desahuciarte cuatro veces y, a la cuarta, acabaron consiguiéndolo.
Tampoco has podido tener un final sereno y tranquilo, como debería poder tener todo el mundo.
La especulación, y todo lo que has tenido que sufrir a causa de ella, ha hecho aún más duro este final.
Pero tu despedida deja también un gran legado: con enorme dignidad has recordado a la opinión pública el derecho que tenemos todas las personas a una vivienda digna.
Tus palabras siguen resonando en mis oídos:
«Que lo que me ha pasado a mí sirva para que no le pase a otras personas».
Y, sobre todo:
«Luchad y seguid luchando por lo que es vuestro».
J. Carlos VV - El Internacionalista convencido
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