El 20 de marzo ha sido el fin del Ramadán y, aunque en Europa viven alrededor de 46 millones de musulmanas y musulmanes (un 6 % de la población), y en Euskadi entre 50.000 y 60.000 personas, no he visto prácticamente nada en los medios de comunicación.
Lo que sí he visto es la declaración de ministros de
Exteriores de 12 países musulmanes exigiendo a Irán que detenga de inmediato
sus ataques y reabra el estrecho de Ormuz.
Hace apenas unos días, algunos de estos países mostraron su
malestar con Washington por el ataque a Irán. Ahora, cuando ven amenazada su
industria de hidrocarburos, la cosa cambia: lo que está en riesgo no es la
vida, sino su negocio vital, los hidrocarburos.
También se ha despertado una inquietud similar en la Unión
Europea, que se ha reunido de urgencia en Bruselas para hablar de la crisis
energética, no de la humanitaria. Y, como ya ocurrió con la invasión de
Ucrania, el miedo vuelve a ser económico: caída de las bolsas, inflación,
escasez de gas y petróleo. Oriente Próximo produce un tercio del crudo mundial
y una quinta parte del gas natural. Demasiado importante para los bolsillos
como para mirar hacia otro lado.
Desde 2023 han sido asesinados en Gaza más de 245 reporteras
y reporteros, y más del 92 % de las viviendas han desaparecido o han sido
destruidas. El propio ejército israelí estimaba que en la ofensiva murieron
unas 70.000 personas palestinas, muchas de ellas mujeres, niñas y niños, aunque
probablemente sean muchas más. Según Naciones Unidas, alrededor de 1.071
personas han sido asesinadas por agentes de seguridad y colonos israelíes en
Cisjordania desde octubre de 2023, incluidas 233 niñas y niños.
El número de muertos por los recientes ataques israelíes
contra el Líbano supera las 1.000 personas, y más de un millón se han visto
obligadas a desplazarse.
En Irán, la cifra de personas muertas asciende a más de
1.300, y más de 3,2 millones de personas han tenido que desplazarse dentro del
país para escapar de los bombardeos de Israel y Estados Unidos.
Los países enriquecidos del Golfo están preocupados por su
economía, Europa también, y Estados Unidos pide más dinero para la guerra.
¿Cómo estarán los países más empobrecidos del Sur Global? Probablemente en un
“shock” total, ya que muchos de ellos ya sufrieron grandes recortes de la ayuda
al desarrollo en 2025 y ahora tendrán que enfrentarse a precios de la energía
disparados, aumento del coste de los alimentos y endurecimiento de las
condiciones financieras.
Llegó el fin del Ramadán. Millones de personas han celebrado
el Eid Mubarak, un día de encuentro, comunidad y esperanza. Pero, una vez más,
la guerra continúa.
Y con ella, nuestra incapacidad colectiva de poner la vida
por encima de la codicia y del mercado.
¡No a la guerra!
JCVV — El Internacionalista convencido

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