viernes, 20 de marzo de 2026

Cuando te tocan el bolsillo, la cosa cambia.

El 20 de marzo ha sido el fin del Ramadán y, aunque en Europa viven alrededor de 46 millones de musulmanas y musulmanes (un 6 % de la población), y en Euskadi entre 50.000 y 60.000 personas, no he visto prácticamente nada en los medios de comunicación.

Lo que sí he visto es la declaración de ministros de Exteriores de 12 países musulmanes exigiendo a Irán que detenga de inmediato sus ataques y reabra el estrecho de Ormuz.

Hace apenas unos días, algunos de estos países mostraron su malestar con Washington por el ataque a Irán. Ahora, cuando ven amenazada su industria de hidrocarburos, la cosa cambia: lo que está en riesgo no es la vida, sino su negocio vital, los hidrocarburos.

También se ha despertado una inquietud similar en la Unión Europea, que se ha reunido de urgencia en Bruselas para hablar de la crisis energética, no de la humanitaria. Y, como ya ocurrió con la invasión de Ucrania, el miedo vuelve a ser económico: caída de las bolsas, inflación, escasez de gas y petróleo. Oriente Próximo produce un tercio del crudo mundial y una quinta parte del gas natural. Demasiado importante para los bolsillos como para mirar hacia otro lado.

Desde 2023 han sido asesinados en Gaza más de 245 reporteras y reporteros, y más del 92 % de las viviendas han desaparecido o han sido destruidas. El propio ejército israelí estimaba que en la ofensiva murieron unas 70.000 personas palestinas, muchas de ellas mujeres, niñas y niños, aunque probablemente sean muchas más. Según Naciones Unidas, alrededor de 1.071 personas han sido asesinadas por agentes de seguridad y colonos israelíes en Cisjordania desde octubre de 2023, incluidas 233 niñas y niños.

El número de muertos por los recientes ataques israelíes contra el Líbano supera las 1.000 personas, y más de un millón se han visto obligadas a desplazarse.

En Irán, la cifra de personas muertas asciende a más de 1.300, y más de 3,2 millones de personas han tenido que desplazarse dentro del país para escapar de los bombardeos de Israel y Estados Unidos.

Los países enriquecidos del Golfo están preocupados por su economía, Europa también, y Estados Unidos pide más dinero para la guerra. ¿Cómo estarán los países más empobrecidos del Sur Global? Probablemente en un “shock” total, ya que muchos de ellos ya sufrieron grandes recortes de la ayuda al desarrollo en 2025 y ahora tendrán que enfrentarse a precios de la energía disparados, aumento del coste de los alimentos y endurecimiento de las condiciones financieras. Pero, de momento, esto parece no preocupar, son los típicos “daños colaterales” asumidos en un conflicto.

Llegó el fin del Ramadán. Millones de personas han celebrado el Eid Mubarak, un día de encuentro, comunidad y esperanza. Pero, una vez más, la guerra continúa.

Y con ella, nuestra incapacidad colectiva de poner la vida por encima de la codicia y del mercado.

¡No a la guerra!

JCVV — El Internacionalista convencido


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